Beber y beber
Para que no se diga que Guy Debord no escribió cosas más mundanas y entendibles que La Sociedad del Espectáculo, ahí va una muestra con la que muchos que conozco se deben/nos debemos sentir más que identificados:
...... lo que sin duda alguna marcó mi vida entera fue el hábito de beber, que adquirí rápidamente. Los vinos, los licores y las cervezas, los momentos en que unos se imponían a otros o los momentos en que se repetían, fueron trazando el curso principal y los meandros de los días, de las semanas, de los años. Otras dos o tres pasiones, de las que hablaré, han ocupado casi continuamente un amplio espacio de esta vida. Pero beber ha sido la más constante y la más presente. Del escaso número de cosas que me han gustado y he sabido hacer bien, lo que seguramente he sabido hacer mejor es beber. Aunque he leído mucho, he bebido más. He escrito mucho menos que la mayoría de la gente que escribe; pero he bebido mucho más que la mayoría de la gente que bebe. Me puedo contar entre aquellos de los que Baltasar Gracián, pensando en un grupo de escogidos que identificaba sólo con los alemanes -siendo aquí muy injusto en detrimento de los franceses, como creo haber demostrado- podía decir: «Hay algunos que no se han emborrachado más que una sola vez, pero les ha durado toda la vida».
Extracto de Panégirico, Guy Debord.
Por cierto que la edición de este libro en español parece ser que está agotada, así que si alguien me lo consigue se lo agradeceré debidamente.
Buen libro éste de Daniel Mason que acabo de terminar; en el que se narra una curiosa historia ambientada durante la época victoriana en las colonias británicas del sureste asiático, principalmente en Birmania. Edgar Drake, un afinador de pianos especialista en Erards, es requerido para viajar a Birmania para afinar un piano posesión de un erudito comandante médico, Anthony Carrol, que se supone que a través de la cultura y la ciencia ha sido capaz de establecer apacificas alianzas con las tribus locales.
Según exhageraba Gabriel Albiac en un editorial de
Una noticia para los que nos gustó
Últimamente no veo mucho la tele con lo que seguiré comentando los libros que voy leyendo en las salas de espera de los aeropuertos. El último fue
Definitivamente las salas de espera de los aeropuertos se han convertido para mi, junto con los vagones de metro, en las mejores bibliotecas. Ayer me tocó otra vez una larga espera para la cual no iba preparado, así que me tuve que acercar a una librería del aeropuerto para encontrarme con este título del que había leido alguna crítica muy positiva.
Todo el mundo ha visto la 
The Take es un novelón para pasar el rato sin más. La autora 