Por Mario, hace 1 año y 9 meses

Premios Darwin

Esta mañana alguien me ha enviado un enlace a la web de los premios Darwin, los premios que se conceden a las personas que cometen la muerte mas estúpida del año por su contribución a la mejora de la especie con su desaparición.

No tiene desperdicio. El que parece que va a ser el ganador de este año es el cura brasileño Adelir Antonio, que para publicitar la construcción de un centro de descanso espiritual para camioneros tuvo la idea de intentar batir el récord de duración de un vuelo con globos de helio. El infeliz tomó todo tipo de precauciones como un traje de supervivencia, un paracaídas y hasta un móvil satélite e incluso un GPS, el problema es que cuando tuvo que hacer uso de todo el equipo no sabía cómo hacerlo.

El caso es que para realizar su hazaña eligió un día de tormenta y cuando estaba a mitad del vuelo, el viento le llevó a mar abierto y se perdió, uso el móvil para avisar pero no fue capaz de usar el GPS para ayudar en su localización. Finalmente se encomendó a Dios,....... y éste se lo llevó directamente al cielo. Los de los premios Darwin le quieren dar un premio doble, uno por provocar su propia desaparición y otra por elegir su profesión de cura célibe, evitando así la posibilidad de dejar descendencia con sus inteligentes genes.....

Si teneis un rato echadle un ojo que os vais a reir un rato. Encontrareis las historias ganadoras de otros años, aqui algunas muestras:

2 de septiembre, 1999. Un abogado y dos amigos suyos estaban pescando en el lago Caddo en Texas cuando se desató una tormenta eléctrica sobre el lago. Todos los demás barcos se dirigieron inmediatamente hacia la costa, pero no el abogado y sus amigos. Solo en la parte trasera de su botecito de aluminio, este individuo se puso de pie, alargó los brazos en forma de crucifijo y gritó «AQUÍ ESTOY, DIOS, ¡DISPARA!» Y Dios respondió. Los otros dos pasajeros del barquito sobrevivieron el rayo con sólo quemadas menores.

20 de mayo, 2000, EEUU. Un motociclista de 30 años fue aplastado cerca de Phoenix, Arizona, en diciembre después de que aparentemente, queriendo vengarse del automovilista de una camioneta que lo había hecho disminuir la velocidad al encontrarse adelante en el mismo carril, el motociclista aceleró, rebasó la camioneta y luego frenó bruscamente.

28 de agosto, 1998. En julio, un hombre de 28 años se ahogó en Mount Clemens, Michigan (EEUU), en una piscina de un complejo de apartamentos mientras ganaba un juego con amigos sobre quién podía contener el aliento por más tiempo.

21 de Diciembre de 1992. Ken Barger, de 47 años, se disparó accidentalmente y murió en Newton, Carolina del Norte, EEUU, cuando, al despertarlo el sonido del teléfono al lado de su cama, trató de alcanzar el teléfono pero en vez de eso tomó una Smith & Wesson .38 Especial, la cual se disparó cuando Ken se la acercó al oído.

1996. Un campesino polaco, Krystof Azninski, podría clasificarse como el hombre más «macho» de Europa al decapitarse él solo. Azninski, de 30 años, había estado bebiendo con amigos cuando alguien sugirió que se desnudaran y jugaran algunos «juegos de hombres». Comenzaron por golpearse uno a otro en la cabeza con carámbanos, pero luego un hombre tomó una sierra de cadena y se cortó la punta del pie. No queriendo quedarse atrás, Azninski tomó la sierra y gritó «¡Miren esto, entonces!» giró la sierra eléctrica hacia su propia cabeza y se la cortó. «Es raro,» dijo un compañero, «porque cuando era joven, le gustaba ponerse la ropa interior de su hermana. Pero murió como un hombre.»

Y por últmo esta que no termino de creérmela.

1989. En Francia, Jacques LeFevrier quiso asegurarse de su muerte cuando intentó el suicido. Fue a la cima de un acantilado y se ató un nudo alrededor del cuello con una soga. Amarró la otra extremidad de la soga a una roca grande. Bebió veneno y se incendió la ropa. Hasta trató de dispararse en el último momento. Saltó al precipicio y se disparó a la vez. La bala no le tocó pero al pasar cortó la soga. Libre de la amenaza de ahorcarse, cayó al mar. Al caer al aqua se apagaron las llamas y el chapuzón y el susto le hicieron vomitar el veneno. Un pescador caritativo le sacó del agua y le llevó a un hospital, donde murió... de hipotermia.