Aportes Españoles en la Conquista de América

Los españoles aportaron a sus colonias en América, una serie de elementos técnicos comunes a las civilizaciones euro-asiáticas, que hicieron pasar al continente americano de la Edad de Piedra en que se encontraba en el momento del descubrimiento al siglo XVI europeo, en un tiempo asombrosamente corto. Entre ellos:

Colon descubre America

-El caballo, que reavivó a las comunidades cazadoras de las praderas estadounidenses hasta el siglo XIX y las de ciertos pueblos sudamericanos: mapuches, pampeanos, etc. Y con el caballo, sillas de montar y toda clase de artesanía en cuero.
-La vid, de cuyas cepas descienden hoy las producciones vinícolas de Chile, Argentina y California. El vinagre.
-Las leguminosas (judías, garbanzos, lentejas, habas…)
-El arroz, almendras, ajos, cebollas, ciruelas pasas (y demás frutas secas)…

-El trigo, originario de la antigua Mesopotamia.
-El ganado bovino, incluyendo al bravo.
-El ganado ovino.
-Sebo, alquitrán
-La rueda como elemento de trabajo y transporte, pues algunas culturas americanas ya hacían uso de ellas en juguetes y probablemente en otras áreas técnicas que se han perdido.
-El hierro: forja, la rejería.
-Las armas de fuego.
-La pólvora inventada por los chinos.
-El limón originario del sudeste de Asia, fue llevado a Europa durante las Cruzadas.
-El azúcar llevada desde Medio Oriente al entonces territorio conocido como Al-Ándalus durante las Cruzadas.
-El lino, el cáñamo.
-La seda.
-La imprenta moderna fue llevada por los españoles a América ya en la primera mitad del siglo XVI.
-El calendario juliano y, posteriormente, el calendario gregoriano (1583).

-El café, esencial para la producción de países como Brasil o Colombia.

Galdós, 2013

Leo en una antología de fragmentos de Galdós (Editorial Rey Lear), “La fe nacional y otros escritos sobre España“, el siguiente texto fechado en 1912, página 69:

9788494040672

“Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el Poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta. Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte. No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos…”
Han pasado cien años, pero realmente parece escrito ayer mismo. Y continúa:
“Si nada se puede esperar de las turbas monárquicas, tampoco debemos tener fe en la grey revolucionaria (…) No creo ni en los revolucionarios de nuevo cuño ni en los antediluvianos (…) La España que aspira a un cambio radical y violento de la política se está quedando, a mi entender, tan anémica como la otra. Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis étnica, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental”.
¡Y ahora decidme que todavía creéis en esas quimeras de la democracia y el progreso…!

Continúa el lamento de José Bonaparte

“Hacen falta medios inmensos para reducir a España. Este país y este pueblo no se parecen a ningún otro… No hay un solo español dispuesto a defender mi causa”. (José Bonaparte, en carta a Napoleón)

 

pepe botella[1]

¡Ingenuo genio! En vano creyó el “ogro corso” que de verse librados de un soberano ridículo, de unos frailes lunáticos y de una nobleza codiciosa, los quijotescos españoles se alegrarían. España es un país pródigo en sol… y en sombra.

Aquí todavía… ¡se alcanza el fracaso! ¡Que viva la muerte!