La dictadura feminista
El linchamiento público que más de 20 asociaciones feministas están intentando llevar a cabo contra el juez de familia de Sevilla Francisco Serrano hace que uno empiece a estar un poco hasta las narices de tener que aguantar tanta verdad oficial y tanta corrección. La «falta» del juez no ha sido otra que levantar la voz acerca de lo vergonzoso de la ley de violencia de género, según la cual hace años que hombres y mujeres dejaron de ser iguales ante la ley.
Dar datos como que esa ley lo único que ha conseguido es aumentar el número de denuncias falsas, sea por despecho o para conseguir mejores condiciones en la separación, o que en España también hay un buen número de hombres víctimas de la violencia doméstica que no tienen ninguna atención parece que no gusta a las asociaciones feministas del estilo de Mujeres Progresistas o Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas. Y es que en este país más del 90% de las denuncias por violencia de género se archivan por considerarse falsas y este año han muerto 30 hombre por este tipo de violencia que por supuesto no importan a nadie, ni han sido titular en ningún periódico. Evidentemente esto no interesa a estas profesionales de la subvención que no rebaten ni uno solo de los datos del informe del juez por ser imposible rebatir datos ciertos y comprobados, se limitan a lo de siempre, a llamar maltratador y machista a quien les lleva la contraria.
Ya es grave silenciar los datos interesadamente pero peor es intentar silenciar también a quien se atreve a levantar la voz. Señoras de las 22 asociaciones feministas son ustedes una vergüenza.
Aunque el juez Serrano ya está recibiendo apoyos sobre todo de quienes ya están cansandos de tener que aplicar injusticia a diario, cualquier apoyo será poco y es que la estupidez feminista radical no conoce límites.
El insomnio de ayer, a parte de provocar que haya llegado a la oficina casi a mediodía, propició que pudiera volver a encontrarme con el programa literario de Dragó,