Met Gala 2018

Anoche fue la #MetGala, la fiesta de la moda por excelencia, en la que las celebrities exhibieron toda clase de vestidos extravagantes y lujosos: riquísimas mitras de pedrería, exactas reproducciones de baldaquinos de oro, brocados y coronas de diamantes…

Por algún motivo que no ha trascendido, esta vez no hubo discursos denunciando la opresión que sufren las mujeres en el mundo del espectáculo.

@RafaelGonzalo

El mejor grupo oprimido de la Historia

Las mujeres son el único grupo oprimido de la Historia que puede exigir a miembros del grupo opresor que arriesguen su vida para protegerlas en caso de peligro.

El único grupo oprimido con mayor esperanza de vida que el grupo opresor.

El único grupo oprimido que no tiene obligación de realizar los trabajos más duros, exigentes, de mayor riesgo y que provocan mayor mortalidad.

El único grupo oprimido que está reconocido como centro emocional y afectivo de la familia que forma con miembros del grupo opresor.

El único grupo oprimido que puede enviar a la cárcel a miembros del grupo opresor sin más pruebas que su palabra.

El único grupo que recibe millones de euros de fondos públicos gracias a victimizarse por ser un grupo oprimido.

El único grupo oprimido que tiene el control sobre el sexo y lo utiliza para ejercer un dominio contra el grupo opresor.

El único grupo que gasta millones de euros en productos cosméticos y ropa de marca.

El único grupo con más títulos universitarios y menor fracaso escolar.

El único grupo que, en caso de separación o divorcio, tiene prioridad sobre la casa y la custodia de los hijos habidos con un miembro del grupo opresor.

El único que dispone de organismos, instituciones y asociaciones de todo tipo para tratar problemas específicos de su sexo.

El único grupo oprimido con un índice mucho menor de indigencia y que está considerado más digno de protección que el grupo opresor.

El único grupo oprimido que se suicida cuatro veces menos que sus opresores.

El único con menor edad de jubilación, a pesar de vivir más años y monopolizar la sanidad.

El único sin apenas miembros en prisión y que recibe condenas mucho más leves por cometer los mismos crímenes que el grupo opresor.

El único grupo oprimido con porcentajes cuatro veces más bajos de adicción a drogas, alcohol, sexo, juego y otras toxicomanías.

El único que disfruta de más servicios sociales y mejores coberturas, a pesar de pagar menos impuestos que el grupo opresor.

 

Las mujeres son el único grupo de la Historia que deja de estar oprimido y se convierte en opresor sólo con aplicar otro punto de vista, como mínimo, igualmente válido.

Las mujeres son el mejor grupo oprimido de la Historia, la flor y nata, el caviar beluga de los grupos oprimidos.

 

@RafaelGonzalo

El mito del privilegio masculino

feminismo solo mujeres
Y no, los problemas de los hombres no consisten en poder llorar en público ni en vestirnos de rosa.
Consisten en encabezar listas como ésta, datos de España:

La mortalidad laboral afecta casi exclusivamente a hombres, en un 95%.

Los suicidas son hombres en el 78% de los casos.

Los hombres en la indigencia y sin techo constituyen el 82%.

Son hombres quienes mueren en conflictos bélicos, 98%, para el caso español en Afganistán.

Las víctimas mortales en accidente de tráfico son masculinas en un 77%.

El 68% de las víctimas de homicidio son hombres.

En alcoholismo y drogadicción triplicamos y cuadruplicamos, respectivamente, a las mujeres.

Los presos son hombres en más de un 90%.

La esperanza de vida de los hombres es 6 años menor que la de las mujeres.

La mortalidad por enfermedad es mayoritariamente masculina, etc.

No está mal para tratarse de una sociedad que privilegia tanto a los hombres, como dice la retórica feminista. Son datos de España, pero muy similares casi en cualquier país del mundo. Abajo en comentarios dejo algunas fuentes.

Resulta sorprendente que, a pesar de la enorme diferencia en las cifras según el sexo, no se contemple una perspectiva de género para tratar temas de este calibre, del mismo modo que existe cuando quienes salen mal paradas son las mujeres: trata de blancas, techo de cristal, agresión sexual, etc.

Imaginemos una sociedad en la que la situación estuviera invertida y fueran mujeres las víctimas en esos mismos porcentajes: una sociedad en la que cada día se suicidaran ocho mujeres, sólo murieran mujeres en trabajos de riesgo, la gran mayoría de indigentes fueran mujeres, las mujeres vivieran seis años menos que los hombres… Sería un lugar realmente horrible para ellas, ¿verdad?

Sin embargo, los medios no tienen reparo en hablar de feminicidio, un genocidio de mujeres, como si España fuera Ciudad Juárez (por cierto, en Ciudad Juárez mueren asesinados ocho hombres por cada mujer, ya trataremos esto otro día), lo cual nos lleva a comprobar que la llamada política de igualdad de género sólo reconoce y trata como víctima a una de las partes, y a la otra como agresor, a pesar de que la realidad nos indica claramente que hombres y mujeres sufren por su condición de género, sólo que en ámbitos distintos.

Gracias a la propaganda feminista y al tradicional silencio de los hombres acerca de sus conflictos, vivimos en una sociedad que hace campañas y muestra más empatía hacia el sufrimiento de los perros y los gatos que hacia el de los hombres.

¡Curioso patriarcado!

Doña Presunción de Inocencia

Con motivo de la reciente polémica generada acerca de las denuncias falsas por maltrato y del linchamiento de que son objeto quienes cuestionan las cifras oficiales por parte de todos los medios, que anteponen las hormonas a las neuronas y el discurso ideológico a la defensa de los derechos básicos, vuelvo a publicar tal cual este artículo que escribí en 2006, a poco de la aprobación de la ley de violencia de género, y que publiqué en mi libro “La mejor defensa es un buen ataque de risa”:

ley-de-igualdad

Desde enero de 2005, fecha de aprobación de la inútil y nefasta Ley de Violencia de Género, la mitad de la población española vive en libertad condicional, señalados permanentemente como asesinos en potencia, a falta de una simple denuncia de malos tratos, cuya veracidad o falsedad no es necesario comprobar.

Una simple denuncia puede llevar a situaciones límite (pérdida automática sin juicio previo del domicilio, de la familia, del patrimonio…), que no pueden sino engendrar más violencia. Miles de hombres inocentes o con el único delito de haberse separado de sus parejas ya lo han sufrido en sus carnes, víctimas de denuncias instrumentales, para las que no se contempla castigo alguno.

Esta ley no está hecha para lo que no sirve, sino para satisfacer las ínfulas ideológicas de un determinado feminismo acomodado al que le importa muy poco el sufrimiento de las mujeres verdaderamente maltratadas, que sólo es un medio para un fin.

Hace ya tiempo que el feminismo está corrupto hasta la médula de promocionarse a costa de rentabilizar publicitaria o políticamente las consecuencias de lo que se ha dado en llamar violencia de género. Nadie, ni ninguna ley, parará al hombre o mujer que, por el motivo que sea, ha tomado el camino de quitar la vida a otro ser humano, en cualquier caso ya existen leyes contra el asesinato.

La indigencia moral de sus defensores llega al ridículo extremo de borrar de forma sistemática cualquier otra forma de violencia doméstica que no encaje dentro del molde ideológico, como las agresiones de las hijas a sus madres, las de los padres hacia los niños, o negar que puedan existir también hombres maltratados o falsas denuncias, pues muy poco es lo que les importa la defensa de las víctimas de cualquier abuso, y demostrando de paso un desconocimiento de las relaciones humanas realmente abrumador.

La nueva ocurrencia del gobierno atenta directamente, caso peculiar en occidente, contra principios constitucionales como los de igualdad y no discriminación ante la ley, tutela judicial efectiva, amén de fundamentos del derecho penal como la presunción de inocencia, “in dubio pro reo”, y proporcionalidad de las penas.

Además, representa un gran incentivo para que las mujeres denuncien a su supuesto agresor, real o ficticio, y con las ayudas públicas que propone se está motivando que prefieran instalarse en el victimismo sistemático en vez de esforzarse por mejorar su situación laboral o personal y aumentar su verdadera independencia.

 

Del libro “La mejor defensa es un buen ataque de risa”, de Rafael Gonzalo (2011)