Imperios generadores vs Imperios explotadores

No todos los imperios son iguales. Por un lado, tenemos los imperios generadores y constructores (como el Imperio romano, el de Alejandro, el carolingio o el Imperio español) y, por otro, los imperios depredadores y explotadores (el Imperio colonial inglés, el francés, los imperios precolombinos o el nazi alemán).

El Imperio romano ha dejado (fuera de lo que ahora es Italia) 17 monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Todas construcciones excepcionales.

Inglaterra, fuera de sus fronteras, únicamente ha dejado cuatro: dos son prisiones (la cárcel en la que estuvo Mandela y el conjunto de las prisiones australianas), otra es una estación de tren en India, y la última un edificio civil (donde se declaró la independencia estadounidense). Ese es todo el legado monumental en el mundo de la época colonial inglesa.

El Imperio español levantó 50 monumentos Patrimonio de la Humanidad fuera de España.

No es lo mismo, ¿verdad?

 

Monty Python en la Conquista de América

–Los conquistadores españoles vinieron y se lo llevaron todo, los muy cabrones. Se apropiaron de las tierras, el oro, nos desangraron y nos quitaron todo lo que teníamos. Y no sólo a nosotros, sino a los padres de nuestros padres.
-Y a los padres de los padres de nuestros padres.
–Sí, eso es.
-Y a los padres de los padres de los padres de nuestros padres, y a los padres…
–Vale, vale, no desarrolles más el tema… Y, a cambio, los españoles ¿qué nos han dado? ¿Qué aportaron a América los españoles? ¿Qué han hecho los conquistadores por nosotros?
-El idioma.
–¿Eh? Sí, bueno, el idioma español. Eso sí nos lo han dado, eso es cierto.
-Y la imprenta, las catedrales.
–Sí, bueno, reconozco que el idioma, la imprenta y las catedrales nos los dieron los españoles.
-Y el trigo, la cebada, el café, el aceite de oliva. Estos cultivos los trajeron los españoles.
-¡Y el vino!
-¡El vino es lo mejor! ¡Eso sí que lo echaríamos de menos!
–Evidentemente, los cultivos de trigo y café, el aceite y el vino los trajeron los españoles. Eso no hace falta mencionarlo. Pero, aparte del idioma, la imprenta, las catedrales, el trigo y demás cereales, el café, el aceite y el vino, ¿qué han hecho por nosotros?
-El arroz, las judías, los garbanzos, lentejas y otras legumbres… también los trajeron ellos.
-Y la seda, el azúcar, los frutos secos…
-También prohibieron el canibalismo y los sacrificios humanos. Antes había mucha esclavitud, ahora por lo menos tenemos derechos laborales.
-Y construyeron carreteras, hospitales, escuelas, la Universidad. Trajeron la ciencia y la medicina europeas, eso hay que reconocérselo.
–Sí, sí, de acuerdo, de acuerdo. Y aparte del idioma, la imprenta, las catedrales, los cereales, el vino, el aceite, el café, el arroz, las legumbres, la seda, el azúcar, la prohibición de sacrificios, las carreteras, los hospitales, las universidades, la ciencia y la medicina… ¿qué nos han dado?
-El ganado lo trajeron los españoles: las ovejas, las vacas, los cerdos, los caballos…
-Y la artesanía del cuero, las armas de fuego, la pólvora, el hierro. Aquí no teníamos forja del hierro, lo hacíamos todo con piedras.
-La industria naval, la religión cristiana. Nosotros teníamos nuestros ritos, pero la verdad es que nos poníamos perdidos de sangre.
-Y la rueda como medio de transporte… Y el comercio. Antes de la llegada de los españoles apenas comerciábamos con otras culturas.
–Vale, vale, y aparte del idioma, los cereales, el vino, el aceite, el café, el arroz, las legumbres, la prohibición de sacrificios, la imprenta, la pólvora, el hierro, las carreteras, los hospitales, las universidades, la medicina, la ganadería, la industria naval, las catedrales, la religión, la artesanía del cuero, los derechos laborales, la seda y el azúcar, la rueda, el comercio… ¿qué han hecho los españoles por nosotros?
-¡Nos han traído la Hispanidad!
–¿La Hispanidad? ¡Que te folle un pez!

El mito de la piratería inglesa: menos del 1% de los galeones españoles fue apresado

La literatura y la propaganda anglosajona han exagerado los episodios de una guerra que ganó España. Entre 1540 y 1650, de los 11.000 buques que hicieron el recorrido América-España solo se perdieron 107 a causa de los ataques piratas

La historiografía inglesa ha insistido en repetir que la actividad pirata fue un constante quebradero de problemas, con corsarios de la bajeza moral de Francis Drake o John Hawkins a la cabeza, para el traslado del oro, plata y otras mercancías del Nuevo Mundo a España. Así, según la imagen todavía presente en el cine y en la literatura, Felipe II y el resto de monarcas españoles de la dinastía Habsburgo terminaron desesperados ante los ataques auspiciados por la Monarquía Inglesa y otros reinos europeos. Sin embargo, las cifras de barcos que llegaron a puerto español desdicen esta versión romántica y falseada de la historia.La Flota de Indias se reveló como un sólido sistema casi sin fisuras.

«El sol luce para mí como para otros. Querría ver la cláusula del testamento de Adán que me excluye del reparto del mundo», aseguró el Rey francés Francisco I tras el tratado de Tordesillas, donde españoles y portugueses se repartieron el Nuevo Mundo con el beneplácito del Papa Alejandro VI. Y desde luego los dos imperios ibéricos –más tarde unidos por Felipe II– no estaban dispuestos a compartir su herencia. Es por ello que la Monarquía francesa y otros enemigos del imperio comenzaron a financiar la expediciones piratas contra los barcos que usaban los españoles para transportar las mercancías.

En 1521, piratas franceses a las órdenes deJuan Florin lograron capturar parte del conocido como «El Tesoro de Moctezuma», el grueso de las riquezas que Hernán Cortés envió a Carlos V tras la conquista de Tenochtitlan, abriendo toda una nueva vía para asaltos y abordajes. Sin embargo, los españoles aprendieron pronto a defenderse de los piratas franceses, a los que más tarde se unieron los ingleses y los holandeses, a través de impresionantes galeones, mucho más armados que los navíos piratas, y un sistema de convoys que, siglos después, serviría a las naciones aliadas en la Primera Guerra Mundialpara vertebrar su defensa contra los submarinos alemanes.

Entre 1540 y 1650 –periodo de mayor flujo en el transporte de oro y plata– de los 11.000 buques que hicieron el recorrido América-España se perdieron 519 barcos, la mayoría por tormentas y otros motivos de índole natural. Solo 107 lo hicieron por ataques piratas, es decir menos del 1 %, según los cálculos de Fernando Martínez Laínez en su libro «Tercios de España: Una infantería legendaria». Un daño mínimo que se explica por la gran efectividad del sistema de convoys organizado por Felipe II.

Así, el Monarca estableció por Real Cédula nada más llegar al trono las condiciones para asegurar un sistema de defensa naval inmune a los ataques piratas. El viaje de la Flota de Indias se efectuaba dos veces al año. El punto de partida se emplazaba en Sanlúcar de Barrameda, donde la flota realizaba las últimas inspecciones, y desde allí partía hacia La Gomera, en las islas Canarias.

Tras la aguada –recoger agua en tierra–, la escuadra conformada por unas 30 naves navegaba entre veinte y treinta días, en función de las condiciones climáticas, hasta las islas Dominica o Martinica(Centroamérica) donde se reponían los suministros. Durante todo el trayecto el convoy era encabezado por la nave capitana y los galeones mejor artillados se situaban a barlovento –donde sopla el viento– para proporcionar escolta al grupo. El objetivo general era que ningún barco se perdiera de vista o se desviara del rumbo en solitario. Y por la noche, los bajeles encendían un enorme farol a popa para servir de referencia al que tenían detrás.

El mito de la piratería inglesa: menos del 1 % de los galeones españoles fue apresado

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Pintura que a un galeón español defendiendose del ataque de dos galeras

El sistema de convoy español, cuyo teórico fue el capitán Menéndez de Avilés, sería copiado por Inglaterra y EE.UU. en las dos guerras mundiales. Pero la auténtica prueba de que cumplió con su proposito es que solo dos convoys fueron por completo apresados en toda su historia: la primera, en 1628, a la altura de Matanzas (Cuba), a manos del almirante holandés Piet Heyn; y una segunda vez en 1656.

¿Quedó herido el Imperio por la piratería?

Sin capacidad para atacar a la Flota de Indias o a los galeones de gran tamaño, la actividad de Francis Drake y de otros de su tallaje se limitó en la mayoría de casos a ataques contra indefensas poblaciones del Caribe. No en vano, el sistema defensivo de algunas poblaciones españolas era realmente deficiente y era fácil sacar partido de la incompetencia de los gobernadores locales. Por ejemplo, el 1 de enero de 1586, el citado Drake tomó la ciudad de Santo Domingodurante un mes y luego la incendio impúnemente.

Sin embargo, tras el desastre de la Armada Invencible Felipe II se tomó en serio el problema de la piratería y destinó ocho millones de ducados para nuevas naves y fortificaciones en el Caribe. Estas, como la inexpugnable Cartagena de Indias, fueron reforzadas por los mejores arquitectos del Imperio. Un esfuerzo logístico que aceleró la decadencia de este tipo de piratería, aquella financiada e impulsada en las sombras por países como Inglaterra, Francia o Holanda. Cabe recordar que, aunque personajes como Drake contaban con patente de corso, España no reconocía a estos piratas como consarios sino como piratas, puesto que actuaban en tiempos de paz.

Es por todas estas razones que el historiador Germán Vázquez Chamorro resta importancia a la influencia que pudo tener la piratería en el proceso de decandecia del Imperio español. En su opinión, los más famosos piratas encumbrado a la fama, sobre todo por la literatura y la propaganda inglesa, realmente atacaban barcos pesqueros o chalupasde escaso o nulo valor para la Corona española. De hecho, los enemigos de España prescindieron de aliarse con los piratas cuando descubrieron otros métodos para ganarle terreno a este imperio. Así, en los siglos XVII y XVIII, todas las naciones se conjuraron para perseguir y castigar sin piedad a los piratas.

Fuente: Diario ABC