Diatriba contra la publicidad

Donde no hay publicidad resplandece la verdad. La Codorniz
La publicidad es un eufemismo de la propaganda y esta perversidad cotidiana está basada en el engaño y la manipulación.

RETRÓGRADA
La publicidad propaga ideologías nefastas: sexismo, etnocentrismo, culto a la imagen y a la apariencia, competitividad, etc… Fomenta la envidia, la vanidad, la ostentación, la frivolidad, el exclusivismo y el clasismo.

PELIGROSA
La publicidad promueve siempre un consumo arbitrario y compulsivo de todo tipo de cosas, predisponiendo a querer tener lo que se ve bonito y no lo que realmente se necesita. Ello ha desembocado en la civilización del despilfarro y con ello una superproducción que se convierte en un serio peligro para el planeta.

La publicidad genera violencia por agravio comparativo entre las clases sociales; produce frustración entre los que tienen poca o nula capacidad adquisitiva. Al final afecta a cualquiera pues siempre habrá productos que resulten inalcanzables.

La publicidad supone un peligro para la información, por la amenaza subyacente de retirar la publicidad de la que dependen.

La publicidad infantil resulta perversa al crearles falsas necesidades y usándoles como gancho para los acceder al consumo de los mayores.

INÚTIL
Los anunciantes intentan matar moscas a cañonazos: de cada mil personas, 999 piensan que le interesa un pimiento lo que le están contando.

No es necesaria a la economía; es una actividad parasitaria: la publicidad aumenta mucho más deprisa que el crecimiento real de la producción.

FEA
Suele tener una estética deplorable; el recurso a la cursilería en actitudes y argumentos, con un esteticismo cargante y ostentoso, lleno de difuminados, brillos y coloridos, cámara lenta…

COSTOSA
Incrementa el precio de los productos: si no hubiera publicidad los productos serian más baratos y mejores.

Lo que las empresas gastan en publicidad lo compensan ahorrando en salarios y condiciones sociales indecentes, despidos, disminución de la seguridad, etc…

ANTIDEMOCRÁTICA
La publicidad no es una forma de comunicación porque el envío del mensaje se hace en un sentido único. En cierta forma la publicidad es la forma como se comunica la clase dominante con las masas.

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Un mundo sin publicidad sería mejor y más humano. A lo sumo la publicidad debería jugar un papel (si debe jugar alguno) solo informativo.
*diatriba: escrito violento e injurioso contra alguien o algo.

Santi Ochoa. 3013

Eduardo Galeano con lacajatonta.es

No soy muy fan de Galeano, pero aquí está bastante atinado:

“Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece”.

La mano visible del mercado invisible

Según la ley no está permitida la publicidad que no se ajusta a la realidad o que puede llevar al público a la confusión, lo cual es una cuestión que tiene más miga de lo que parece. El tema de fondo es la ubicuidad del mercado, que lo convertiría en invisible de no ser por la existencia de la publicidad. No podemos ver el mercado porque está en todas partes, como el aire, pero sabemos de su presencia por la publicidad. Invirtiendo los términos y los buenos sentimientos del liberalismo económico, se trataría de que la publicidad es la mano visible del mercado invisible, porque hasta el menos avezado de los publicistas sabe que la principal función de la publicidad comercial consiste justamente en confundir al espectador, engañarlo, convencerlo de que sólo consumiendo puede ser feliz, siquiera sea aparentemente. Toda publicidad debería estar prohibida, lo cual es imposible. Esta es la razón de que los 8 días de oro y la Semana Fantástica de el Corte Inglés duren 14 días, por mencionar dos ejemplos de los más inocuos.