No ves el río de llanto porque le falta una lágrima tuya.
Quien te quiere, si te quisiera solamente a ti, no podría quererte, porque no sabría como a quién ni como a qué quererte.
Todo lo que cambia, donde cambia, deja tras de sí un abismo.
A veces hallo tan grande a la miseria que temo necesitar de ella.
He llegado a un paso de todo. Y aquí me quedo, lejos de todo, un paso.
Han dejado de engañarte, no de quererte. Y te parece que han dejado de quererte.
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